sábado, 3 de junio de 2017

La razón de su vida.

LA RAZÓN DE SU VIDA.



Para muchos, ramera. Para otros, santa. Reunía todo para seducirlos: belleza, magnanimidad. carisma, vehemencia, apasionamiento por los humildes, porque ella, emblema de  sofisticación y aristocracia conoció la desolada indigencia.  Se casó con un General, fue Jefa espiritual de su pueblo.  Víctima del infame cáncer murió a los 33 como Jesucristo.

miércoles, 31 de mayo de 2017

El legado del tío Augusto


EL LEGADO DEL TÍO AUGUSTO.
Cuando nuestro tío Augusto murió y el escribano leyó  su testamento la sorpresa fue grande.
A Rosalía, mi hermana mayor que es dentista, le dio en herencia su inmensa mansión en Las Lomas de San Isidro con sus hermosos muebles y sus 40.000 libros. A mí, que no tenía donde caerme muerto, una caja con seis volúmenes sin valor de reventa: Una Biblia, un Ivanhoe,  Juliette o Las prosperidades del vicio, una antología poética, los relatos de Sherlock Holmes, y un librito de autoayuda de autor desconocido.
Furioso como estaba por la decisión olvidé la caja en un ropero y me dediqué a gastar mis pocos ahorros en bebidas.
Una noche en la que no podía dormir, dos meses después de aquel suceso,  en el cuarto de mi pensión, abrí el paquete con un cuchillo Tramontina y comencé a leer ávidamente, como poseído,  sin salir de ese antro durante una semana.  La dueña del hostal tocaba la puerta y como apenas le respondía con gemidos y suspiros, se dio cuenta de mi estado de desesperación. A la hora de la cena me alcanzaba una taza de caldo y un huevo hervido. Una buena señora.
Yo no dejaba de leer. Al principio por curiosidad, después por deleite. Puro deleite. Algo tendría que querer significar la lectura de esas obras. Al final, terminados los cinco libros que les mencioné y a falta de nada mejor emprendí mi viaje al detestable título de  Cómo hacerse rico en minutos, pensando en mi hermana y en su egoísmo tras no aceptar desprenderse de la fastuosa casa para compartirla conmigo. No ignorarán los lectores qué quiere decir ese tipo de  gancho publicitario en este tipo de mamotretos de consumo masivo, destinado a ser abono sanitario. Y ahí  tuve la respuesta a mi disgusto y un sobresalto que todavía me dura.
Dentro del papel impreso, por denominarlo de algún modo, había una carta manuscrita con la clara letra de mi tío, que me apresuré a abrir con una mueca de burla hacia su insignificante legado. 
La carta decía:
Hijo mío: Si has llegado hasta aquí y estimo que leído los libros que te dejé sabrás que como siempre te he dicho la lectura enriquece a las personas. Albricias. Lo ha hecho otra vez. En el Banco Santander de la esquina del nuevo hogar de tu hermana hay una cuenta a tu nombre y el mío.  Hoy  es solo tuya: Los 3.000.000 de euros los podrás usar como mejor te plazca.  Sé que lo harás bien porque tienes las herramientas para no caer en avaricia ni en prodigalidades injustas.  Te has convertido en un amante de la literatura. Esta es la última lección que quise darte. Nunca subestimes la inteligencia e imaginación de los mayores.

PD: Un último cargo al que no te podrás negar: Pídele a Rosalita que te venda la biblioteca.  No demores. Seguramente ya la habrá hecho tasar y va a desprenderse de ella lo antes posible puesto que ocupa dos cuartos grandes que necesitará para su consultorio odontológico, y aunque te exigiera el doble de su mejor oferta harías un excelente negocio. Hay rarezas y ejemplares antiguos sumamente onerosos que deben seguir bajo la custodia familiar. Sé que ahora tendrás donde cobijarlos del deterioro y el amor suficiente para hacerlo. 
Te amo, tu padre.

lunes, 8 de mayo de 2017

¿Para qué escribir?

¿Para qué escribir?

Es cierto, escribir es algo maravilloso, una expresión genuina y liberadora.
Es una de las funciones más significativas y elevadas de la comunicación humana y social porque se ejerce en el orden simbólico y en consecuencia, crea realidades. "Creer para ver".

Aún cuando el poeta escriba “para sí”, cuando reclame que se quemen esos apuntes con su muerte, cuando su aporte sea o no significativo para la literatura universal, en papeles sueltos, libros, blogs, cartas, tablas de arcilla, papiros, madera, metales o piedras, pavimenta un camino del que se alimentarán las generaciones venideras, quienes tienen en sus mentes la posibilidad de descubrir nuevos mundos posibles, que primero debieron ser imaginados por los creadores.

No descartes sin embargo la función terapéutica de la escritura (se ha estudiado profusamente en -como se llaman en Italia y Argentina-: las ciencias psi), y justamente hace años que estoy abocada a ese proyecto, que encontró rápidamente su réplica en Poetry Therapy.

En español encontré un blog sobre “poeterapia” que me pareció tener alguna impronta de ese sello, aunque pienso que su autora, con quien intenté comunicarme y no lo conseguí, lo considerara más una sanación para sí que para los demás.

El modelo de la neuroplasticidad que se abrió pasa y hoy se impone en las ciencias biológicas nos obliga a seguir pujando para formar nuevos grupos de apoyo a personas con problemas de salud, independientemente de la necesidad de saciar el impulso la publicación para el comercio lingüístico.

Te mando un abrazo, y te diré una cursilería que me encanta recoger porque como sabrás “de lo viejo lo nuevo”: el poeta porta la antorcha de la sabiduría.

Un abrazo.
Lu

miércoles, 3 de mayo de 2017

La camarera


LA CAMARERA


Después de haber agotado El sentimiento trágico de Unamuno y El pingüino vive de Simone Weil los tertulianos se fueron yendo.




Uno por uno. Se marcharon. Solo don Julio (Julito para los compadres poetas de nocturnos) quedó en el rincón de siempre.



Me acerqué tímidamente a retirar las copas de la mesita de “Los heraldos de la abeja”.



-El sentido de la vida no tiene una perspectiva universal, pero es que sus palabras siempre tan esmeriladas propician a un diálogo de borrachos, Julito- me atreví y le dije.




Porque ¿a qué dudarlo? La vida no tiene ningún sentido. En eso estamos de acuerdo, si. O tal vez, no. Me deja perpleja el planteo de la pregunta es a estas horas.
Yo llegaré a mi cuarto alquilado, tarde. A esa hora no hay ni metros en la ciudad de Madrid. Tendré que caminar quince cuadras bajo la lluvia.
El dueño del apartamento de Alonso Martínez pretende aumentarme la renta de la habitación, por culpa del alza de los precios de inmobiliaria... Usted no me está oyendo. ¿Verdad que no? Entonces permítame que me siente a su lado. Ocurre que cuando llego a la fría habitación de la que le hablaba nadie me espera con una taza de caldo de gallina. ¡Que contradicción! Todo el día sirviendo sopa a los clientes y lo único que quisiera encontrar a la vuelta del trabajo es un plato caliente para compartir con alguien con quien conversar.
Mañana usted habrá olvidado toda esta cháchara. Pero no sabe lo bien que me hace desahogarme con una persona tan importante.
A veces creo, que Dios se ha puesto de mi lado. Julio está en el bar. Voy a servirle un vino a Julio.
Cuando Ud. me pida el desayuno (mañana, pasado el mediodía) me sonreiré íntimamente y no haré una sola mueca. Mi gesto quedará sellado en la molicie.
Sé que volverá a vomitar antes de la noche y yo seré la única camarera disponible que quede para atenderlo. Las demás ya se habrán ido. La última que permanecerá a hacer horas extras soy yo. Por propia voluntad.
Es que como le decía... no tengo a nadie que ahueque mi colchón y me recaliente un cocido.




Si señóóó... usted me cae tan simpático. Tómese otro vinito conmigo.




Sus historias de Tenorio con mujeres variopintas me hacen pensar que estoy frente a una estrella del rock and roll. Un sabio contemporáneo, Julio. Un Mick Jagger, un Keith Richards. Un Charly Watts. ¿Qué digo un Charly Watts? Un Leonard Cohen.




Me lo imagino rapeando como Eminem, y yo, yo… yo soy la Mala Rodríguez cantándole Nanay... 



"Su perfil es enjundioso. Su rostro esbirro excita mis argumentos más ingenuos y exaltados." 




Y no volveré a  rimar enjundioso con odioso que después usted se burla y me critica por usar palabras cursis y, además, ya me explicó veinte veces que no se debe decir rostro cuando se quiere decir cara. Pero escucharlo corregirme tan amorosamente me provoca, me sube...



EAAAAAAAAAAA 
EAAAAAAAAAAA
EAAAAAAAAAAA



¡Despierte! ¡Despierte! Llegó su taxi.

(Que pase una buena noche, mi querido). 

lunes, 1 de mayo de 2017

Lucha en el barro

Alex suspiró: “¡A veces os pasáis de benévolos!”

Lucía se atrevió con un relato ambiguo. Adrede, impugnó a Javier, levantando sospecha sobre su prejuiciosa interpretación de final violento. Este  enfureció. Prometió no volver a leerla. Patricia, generosa, intercedió para saber qué había ocurrido. Angelito interpretó: “Son palabristas alborotando el gallinero”.

jueves, 27 de abril de 2017

El libro de texto

La niña preguntó al erudito, que acariciaba con deleite hermosos tomos de juventud:
- ¿Qué es hoy un libro de texto, maestro?
- Te explicaré:
  DIJO "A" TAL COSA
  DIJO "B" TAL COSA
  DIJO "C" TAL COSA 
  OPINO QUE TAL COSA -un poquito de cada-



…y a eso lo LLAMAN LIBRO.