martes, 25 de octubre de 2016

Al otro lado de la ventana



Al otro lado de la ventana
Al otro lado de la ventana hay un adulto cruel y despiadado. Lleva tatuajes de cicatrices como arañas en los brazos y un cuerno negro, brillante, en el escudo de su camisa rasgada.
Ha bebido tanto que no se mantiene en pie. Iracundo golpea el vidrio detrás de las rejas, haciendo estallar los cristales que salpican mi cuarto. Grita. Maldice.
No le abriré esta noche. Mi madre me rogó que no lo hiciera.
¡Que se muera en la calle!
El hombre que seré a su edad no tiene derecho a dormir en esta cama.

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