martes, 25 de octubre de 2016

Antropólogos del futuro

Antropólogos del futuro



                                                                              José Alcalá - Metro



Cuando los antropólogos del futuro exploren nuestro tiempo pasado, lo harán a través de los relatos de experiencias reales, como con este pequeño ejemplo que me tocó protagonizar:
Estoy sentado en el umbral de una iglesia del centro de la ciudad. No importa cual.  Es mediodía.
Acabo de llegar de Sudamérica sin tener donde ir, pero no mendigo.
Apenas escucho los ruidos de la multitud que circula presurosa de un lado a otro, conversando animadamente o cariacontecida, mientras gesticula con un teléfono móvil en las manos. No me ven. 
Me obligo a no oler los aromas exquisitos de las comidas étnicas y coloridas que ofrecen los bares al turista, por pocos euros. Las espléndidas jóvenes visten con esa estudiada elegancia informal y caminan con aires de nobleza. Perdido en mis vagos pensamientos me enfrento con la desesperación del recién llegado.
Una mujer mayor (¿75, 80 años?) se acerca y me pregunta con dulzura si me ofendería si me ofreciese una bocata de jamón ibérico con su pan humeante sin tocar.
- ¿Cómo supo que tenía hambre, señora? -le pregunté.
-Estás en Madrid, hijo- respondió al tiempo que me  daba su botella de agua y su emparedado- Ya tendrás oportunidad de hacer lo mismo. Disfrútalo.


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