lunes, 14 de noviembre de 2016

El acantilado

“No era el mar pero se le parecía”, replicó el padre mientras volvían al hogar. Los niños estaban alterados. “Tenía razón el novio de mamá cuando dijo que eras un perdedor y apostó a que no iríamos a ninguna playa”, chillaron. El motor del automóvil recalentaba. La laguna de Chascomús no era el mar; sin embargo, hizo un gran esfuerzo para reunir el dinero que le permitiera gozar del feriado largo con sus hijos. A la tercera queja decidió torcer el rumbo. Pegó la vuelta y enfiló por la ruta que desemboca en un acantilado. Evocando a Thelma y Louise daría el angustioso salto no sin antes complacerlos, invitándoles a comer hamburguesas en un McDonald´s. 

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