lunes, 14 de noviembre de 2016

La musa de Sabina







- Espero que puedas perdonarme por abusar de ti,  suplicó Joaquín Sabina a su musa, frente al cuaderno en blanco. 
-Primero deberás donar tus derechos de autor para los refugiados, y cumplir tres siglos de purgatorio a pan y mate.
Sabina canturreó un tango: “Ya tenés alas, volás pa´ donde quieras. Yo sigo en mi rincón a pan y mate. Si así pagás lo que por vos yo hiciera, andate de una vez, hoy mismo... andate”
La musa se marchó furibunda llevándose los seis gatos. Prometió cocinarlos esa noche. 
El viejo alucinaba: ¿Me pasé con el güisqui  o el ácido viene cada vez peor?















En otras versiones: siete 

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