martes, 8 de noviembre de 2016

Las manzanas de mi maestra

Espero que puedas perdonarme, maestra.
Cuando tenía siete años, en plena guerra, apenas comíamos patatas, cebollas y pimientos. Notaste que estaba demasiado delgado, cuando me oíste balbucear:
- “No volveré a la escuela”
- “Ven mañana así te despides de tus compañeritos.”
Al día siguiente trajiste unas espléndidas manzanas y me regalaste dos. Llevé una a mi pobre madre. Se alarmó. “Esto no es manzana. Es patata coloreada con jugo de remolacha.” Habló con el Inspector General de su temor por tu enfermiza conducta.

 A la semana te destinaron a otro pueblo. Nunca conté que también nos enseñaste las palabras: libertad, imaginación y resistencia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario