martes, 8 de noviembre de 2016

Perorata para Amado


“Espero que puedas perdonarme, Amado. Nunca antes pude llamarte Amado (con mayúscula) porque nunca fuiste mi amado.  Para ser amado hay que saber amar y amar se parece demasiado poco a vos. Amado es mucho título para alguien a quien no amaré.  Tus padres eligieron un nombre insólito: Amado. ¿Por qué? ¿No te amaron?”

Cuando Amado escuchó la perorata de su exnovia, advirtió que estaba en serios problemas: Nadie lo amaría jamás. Fue cuando se propuso ser ministro de Economía, apoderarse de la Casa de la Moneda para imprimir billetes, meter las patas sucias en una fuente emblemática y reírse de una justicia  inoperante.





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