lunes, 5 de diciembre de 2016

La palabra que graba la piedra


"De un certero bocado, le arrebató el pincel;  manchó una música líquida con hebras de asedio y desconsuelo; recitó su dosis de morfina por inercia, lamiendo la estéril luz de su vestido orillado de azahares. La infusión de silencio no perpetrado la ahoga en rispideces. -Estoy en el sitio donde no me abren- clamará la palabra frondosa. En las curvas especulares de cierta espalda caben los jugos del riesgo." 

Satisfecho, el negro que consiguió conchabo para escribir un librito de poemas destinado a señoras gordas, sonríe. Tiene la materia prima.  Soledad, pasado perfecto, amores platónicos  y varios güisquis endulzados con hipérbaton pagarán el alquiler vencido. 

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