martes, 15 de noviembre de 2016

Cárceles de barro

No era el mar pero se le parecía dentro de sus ojos enclaustrados que sueñan aventuras de piratas frente a olas gigantescas.
La libertad es ese mar hermético y confuso donde jamás naufragó un cobarde, los tiburones florecen como rosas y los segundos se aletargan en pueblos multiplicados. Apenas la luna cubierta de vegetación los acompaña y el tambor de los relámpagos resuena para gloria de los caídos.
Cuando terminen sus condenas volverán a la lucha.
El encierro de los revolucionarios en cárceles de barro contempla lo que pudo haber sido y solo será cuando los patitos feos se transformen en cisnes.